• Sep 2012

La partición de bienes

En los dos últimos artículos, vimos la sucesión por causa de muerte y la posesión efectiva de la herencia. Resta por analizar, entones, la partición de los bienes hereditarios.

La partición de bienes consiste en el conjunto de actos tendientes a poner fin al estado de indivisión propio de la sucesión por causa de muerte cuando existen dos o más herederos.

La ley chilena hace extensivo este mecanismo a todos los casos en que exista comunidad, sea a título universal, como la herencia, que recae sobre una universalidad o a titulo singular como cuando dos o más personas son dueñas en común de un determinado bien especifico.

La partición se puede llevar a cabo de diferentes tres formas:

a) Por el propio causante, mediante acto entre vivos o testamento.

b) Por los consignatarios (herederos) de común acuerdo.

c)Por un juez árbitro, denominado partidor.

a) La partición hecha por el propio causante por acto entre vivos se efectuará por escritura pública. La partición hecha por testamento debe ajustarse a todas las solemnidades del testamento.

b) De acuerdo al Código Civil, los coasignatarios pueden hacer la partición por sí mismos aunque haya incapaces, si todos concurren al acto, siempre que no se presenten cuestiones previas que resolver y todos estén de acuerdo sobre la manera de hacer la división.

c) En caso que no se pongan de acuerdo la partición será hecha por un juez árbitro, denominado partidor.

La ley chilena plantea la partición de bienes como uno de aquellos casos de arbitraje forzoso.

El partidor podrá ser nombrado por el mismo causante, en el correspondiente testamento; en caso que así no fuere, el nombramiento lo harán los mismos coasignatarios por unanimidad y en caso que no exista acuerdo, la determinación la efectuará el juez, a petición de cualquiera de los comuneros, en cuyo caso deberá recaer en un abogado plenamente capaz.

La partición de bienes implica liquidar y distribuir. La liquidación consiste en establecer el valor en dinero del derecho de cada uno de los comuneros. La distribución es la división de los bienes comunes entre los comuneros.

Si ello es así, se formarán entre los partícipes lotes o hijuelas. Cada lote estará integrado, en lo posible, por bienes de la misma naturaleza y calidad y se distribuirán en la forma que acuerden los partícipes y, a falta de acuerdo se procederá a su sorteo.

Si, por el contrario, los bienes no son susceptibles de cómoda división, no se dividirán. Se adjudicarán totalmente a un comunero o se procederá a su venta entre los coasignatarios, con admisión de extraños. El precio de venta o adjudicación (ya no las cosas mismas) se dividirá entre los coasignatarios, a prorrata de sus cuotas.

Los herederos tendrán derecho a todos los frutos de la masa hereditaria, a prorrata de sus cuotas.

Finalmente, cabe señalar que las deudas se dividen entre los herederos, a prorrata de sus cuotas.

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