• jul 2011

Regímenes matrimoniales

Como señalamos en el artículo anterior, los tres regímenes matrimoniales que existen en Chile son el de sociedad conyugal, la de separación total de bienes y la participación en los gananciales. En dicho número analizamos la sociedad conyugal, hoy haremos lo propio con los otros dos:

¿En que consiste la separación total de bienes?

Es un régimen excepcional, ya que la sociedad conyugal es el régimen normal. En razón de ello, requiere que se pacte expresamente.

En primer término se puede pactar este régimen en el momento mismo de la celebración del matrimonio.

Con posterioridad a la celebración del matrimonio, y en cualquier tiempo se puede sustituir el régimen de sociedad conyugal por el de separación total de bienes.

Lo anterior se lleva a cabo mediante una simple escritura pública firmada por ambos cónyuges. Esta escritura debe subinscribirse al margen de la partida de matrimonio dentro del plazo de 30 días a contar de la fecha de la escritura.

En este caso desde el punto de vista económico y patrimonial el marido y la mujer son dos personas totalmente independientes la una de la otra, y cada cónyuge administra libremente todos sus bienes y puede celebrar válidamente todo tipo de actos a su respecto.

¿Qué es el régimen de participación en los gananciales?

En el régimen de participación en los gananciales los patrimonios del marido y de la mujer se mantienen separados y cada uno de los cónyuges administra, goza y dispone libremente de lo suyo.

Para efectos de determinar la situación de los cónyuges al finalizar la vigencia del régimen de bienes (por muerte de uno de los cónyuges o por pacto de separación total de bienes) hay que determinar los gananciales, para lo cual debe compararse el patrimonio originario y el patrimonio final de cada cónyuge.

El patrimonio originario de cada cónyuge es el que existía al momento de optar por este régimen. A este patrimonio ingresan todos los bienes adquiridos a título gratuito durante la vigencia del régimen.

El patrimonio final de cada cónyuge es el que exista al término del régimen de participación en los gananciales.

Al finalizar la vigencia del régimen, se suman los gananciales obtenidos por cada cónyuge y se dividen por dos, correspondiendo a cada uno la mitad de los gananciales. Si sólo uno tuvo gananciales también se dividirán por dos.

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