• Abr 2011

¿ Que es la sociedad conyugal ?

En Chile existen tres diferentes regímenes matrimoniales, que son la sociedad conyugal, la separación total de bienes y la participación en los gananciales.

La sociedad conyugal es el régimen natural según la legislación chilena. Por el sólo hecho de casarse nace la sociedad conyugal entre los cónyuges; no necesita pactarse o convenirse. Cualquiera de los otros regímenes necesita un pacto expreso.

El haber de la sociedad conyugal o dicho de otra forma, el patrimonio de la sociedad conyugal está compuesto por todos los sueldos, honorarios, comisiones y emolumentos que cualquiera de los cónyuges perciba durante el matrimonio, por todos los bienes que cualquiera de los cónyuges adquiera durante el matrimonio a título oneroso (no gratuito) y por los frutos (rentas) de los bienes sociales y de los bienes propios de los cónyuges.

¿Qué es el régimen de participación en los gananciales?

El marido es el jefe de la sociedad conyugal, y como tal administra los bienes sociales. Incluso administra los bienes propios de su mujer.

No obstante, requiere de la autorización expresa de la mujer para enajenar los bienes raíces sociales, para hipotecar los bienes sociales y para constituir a la sociedad conyugal, en aval, fiadora y codeudora solidaria.

¿ Qué es el patrimonio reservado ?

La mujer, no obstante estar casada bajo régimen de sociedad conyugal, de la cual el marido es el jefe, puede dedicarse libremente al ejercicio de un empleo, oficio, profesión o industria, separada de su marido.

En relación a este patrimonio, la mujer se considera como separada de bienes, teniendo plena capacidad para celebrar todo tipo de actos y contratos sin requerir de la autorización de su marido. En los instrumentos que den cuenta de dichos contratos deberán insertarse documentos que acrediten el correspondiente patrimonio reservado.

En otras palabras, el patrimonio reservado es el derecho que la ley le da a la mujer casada bajo régimen de sociedad conyugal, de llevar a cabo una administración separada e independiente de la efectuada por su marido.

En tal caso, la mujer, al momento de la disolución de la sociedad conyugal tendrá el derecho de optar por quedarse exclusivamente con su patrimonio reservado o bien aceptar los gananciales de la sociedad conyugal, en cuyo caso los gananciales deberán ser incrementados con los bienes que conforman el patrimonio reservado de la mujer casada. Es decir, a la disolución de la sociedad conyugal, la mujer o sus herederos tendrán que analizar que les conviene más, si quedarse sólo con el resultado de esta administración separada, que será en un 100% de dominio de ella o, por el contrario compartir con el marido los gananciales de la sociedad conyugal, en una proporción del 50% del total, en cuyo caso deberán agregarse a los gananciales los bienes que conformaban el patrimonio reservado de la mujer casada.

Llámenos al (+562) 2214 2525

Déjanos hacerlo fácil

Ir a contacto